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Lo feo no es como lo pintan

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La belleza generalmente es  subjetiva y dependiendo de los ojos con los que se  miren, algo puede ser lindo o feo. Sin embargo, en el mercado de los alimentos, pareciera que hay un consenso alrededor de cómo deben ser las frutas, verduras o tubérculos, en el que un mínimo desperfecto en su forma, color o tamaño pueden hacer que estos terminen en la basura.

Y es así  como un acto que debería ser motivado por la idea de comprar calidad, termina basándose en un  estándar de belleza, incrementando el problema del desperdicio y por ende del hambre, malnutrición y por supuesto del cambio climático.

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El escoger alimentos bonitos y dejar los feos o imperfectos en la canastilla representa un escenario de desigualdad alimentaria, dado que los productos sin escoger probablemente se dañarán  y terminarán  en la basura. Cuando bien, podrían ser un delicioso plato de comida para una familia.

Asimismo, este panorama afecta al medio ambiente, ya que por más apariencia fea que tengan algunos alimentos, estos también son producidos con recursos naturales. Es decir, dejar perder alimentos feos también es derrochar agua, suelo y oxígeno que se emplea en el proceso de producción de cualquier alimento.

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Adicionalmente, no se valora el tiempo y esfuerzo que miles de agricultores han empleado, quienes con Buenas Prácticas Agrícolas, producen alimentos sanos, seguros y sostenibles.

La delgada línea entre lo feo y lo dañado

Antes de comprar debes prestar atención, porque comprar feo no es comprar dañado. Hay una gran diferencia entre lo que tiene apariencia deforme a lo que se ve en estado de descomposición.

Lo deforme es no tener formas esféricas perfectas, presentar tamaños muy grandes o muy pequeños, o tener abultamientos extraños.

Estas deformidades, en ocasiones se deben a que los alimentos estuvieron expuestos a bruscos cambios climáticos durante su producción. Cambios naturales como el sol o la lluvia, que lógicamente no pueden ser controlados cuando el acceso a tecnologías agrícolas es limitado.

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En cambio, los alimentos dañados producen olores desagradables, texturas pegajosas, y manchas negras o de moho. Estado que los alimentos toman generalmente luego de recibir malos procedimientos en el transporte y empaque, además de la no selección a tiempo por parte de los compradores.

Ventajas de ser feo

  • Los alimentos imperfectos muchas veces pueden ser adquiridos a precios más bajos: por su apariencia poco apetecible es posible encontrarlos en promoción. Si comprar en cantidad es comprar más económico… entonces imagínate lo que es comprar alimentos imperfectos por mayor. Una oferta imperdible que tu bolsillo agradecerá
  • Comprar alimentos feos también es comprar calidad: La forma o tamaño de las cosechas agrícolas no garantizan mayor nutrición o mejor sabor. Hasta que no prepares un alimento feo, no sabrás que la vida útil de éste es la misma que un alimento estéticamente perfecto.
  • Te convierte en un comprador responsable: Comprar imperfecto reduce el desperdicio de alimentos y genera que más personas puedan tener acceso a una alimentación sana.
  • Aumenta tu perfil culinario: pelar una papa deforme o preparar un alimento poco apetecible significa estimular tu creatividad y mejorar tu destreza en la cocina.
  • Los feos salvan el mundo: comprar alimentos deformes es apoyar el trabajo del agro y no dejar en vano el uso de recursos naturales.

Ya que conoces estos beneficios, te invitamos a que te sumes a la tendencia ugly food o comida fea. Ya verás que cuando te arriesgues a comprar alimentos de apariencia fea, lo único que perderás serán los prejuicios, porque, lo feo también es sabroso.

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